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Mostrando las entradas de 2020

En los ojos del felino

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Veo en los ojos del felino los de una humana fiera en figura más bella y temible en su sigilo, que ligera en las sombras vuela hasta el corazón del escondido. Miguel Ángel Martínez Barradas

¿A dónde van los que murieron?

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Valle de Piedras Encimadas, Zacatlán. El pequeño hombre es el poeta Roberto Marínez Garcilazo, fallecido en este año. Contemplación del Leteo construyo el mundo con palabras con sueños vanos y recuerdos con sombras esclarezco mi camino desde la caverna de mi corazón contemplo la espuma de los días el casto cielo deslumbrante inaccesible a las florecidas saetas del deseo sobre la multitud sandía invisible vuela el ángel de la muerte címbrase la montaña y en dos cuerpos se abre el mar otro día de inmortalidad malgasto alimentándome de frutos amargos renazco al alba y vuelvo ayuno rapado y desnudo a perseguir al otro en vano de ceniza cubierto el magro cuerpo huyo un incendio que canta es el mundo ceniza porvenir es la trágica belleza de los cuerpos de los que en lo pasado se aman de oro y ceniza lluvias cruzo de dolor ríos remonto y desfallezco y resurjo y persigo al otro y huyo de mi sombra cíclico el salto y el fracaso de adversa corrie

Popocatépetl

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Volcán Popocatépetl Se desvanece el hombre mientras lo esencial es hoy y ahora. Dice un nombre que es nuestro, y que no sabemos, lo sagrado. Miguel Ángel Martínez Barradas

La visión de Tepoztécatl

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Vista desde la cumbre del Tezpoteco. A la izquierda se aprecia parte del pueblo de Tepoztlán, Morelos. En la cima de este cerro, cuya altura es menor a los 600 metros, se encuentra un templo precolombino consagrado al dios Tepoztécatl, deidad de la ebriedad a la que una vez al año se le rendía culto agradeciendo las enseñanzas que él había ofrecido a su pueblo para que éste pudiera preparar el embriagante pulque, bebida generalmente reservada para la nobleza y los sacerdotes. Desde la cima de este montículo el pulque sagrado conducía a la sima de la oscuridad humana. Miguel Ángel Martínez Barradas

La calzada de los muertos

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Vista de la Calzada de los Muertos desde la cumbre de la pirámide de la Luna, en Teotihuacán. El nombre actual fue dado por la civilización azteca y se desconoce cuál fue el que tuvo en tiempos de los teotihuacanos. El significado de Teotihuacán es impreciso, pero entre sus variantes están el del La ciudad del sol  y La ciudad de los dioses (o en donde los hombre se hacen dioses) . La ciudad, como símbolo, nos habla del ansia de superar el estado material del hombre una vez que nuestro cuerpo se ha convertido en ruinas. La calzada de los muertos inicia (¿o acaso termina?) en la pirámide de la Luna y concluye en el templo de Quetzalcóatl, serpiente emplumada por la que toda forma de vida comienza. A la izquierda y a medio camino, reluce la imponente pirámide del Sol. Miguel Ángel Martínez Barradas

Santa Prisca y el Tarot

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Detalle de la fachada del Templo de Santa Prisca en el que aparece san Miguel Arcángel pisando al demonio. El Templo de Santa Prisca de Taxco, en el estado de Guerrero, comenzó su edificación en el año de 1750, y la leyenda popular cuenta que en tan sólo siete años quedó concluido, siendo reconocido después como una de las iglesias más altas de México al medir casi cien metros en sus torres. Los pobladores aseguran que el recinto está dedicado a Santa Prisca porque un año después de haberse iniciado la erección del edificio una tormenta cayó en el punto en el que la obra se realizaba, poniendo en riesgo la vida de los constructores. Santa Prisca apareció en el acto y detuvo los rayos mortales con sus manos, ganándose la simpatía de los fieles. El diminutivo de Prisca es Priscila, y ambas palabras significan antiguo. En las Sagradas Escrituras Prisca (o Priscila) aparece como una cautiva de los romanos que es condenada a morir en las fauces de un león, sin embargo, cuando

Sísifo

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Rodando hacia abajo como una pelota va la luna, que en su caída se asemeja a Sísifo. Los muertos marchan, pero permanecen igual que la luna de oro, que la piedra de barro mientras el cielo calla. Los muertos permanecen, y nosotros los miramos irse esperando su retorno. Miguel Ángel Martínez Barradas

La Niña Blanca

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La Niña Blanca con las fotografías de algunos suplicantes; como una madre, los lleva en el vientre. El culto a la Santa Muerte se nutre, esencialmente, de la ortodoxia católica y sus raíces son desconocidas. Hay quienes las ubican en las culturas precolombinas y otros menos en la herencia de los esclavos africanos traídos por los españoles en tiempos de las expediciones del Nuevo Mundo. Lo cierto es que la muerte y sus representaciones son un arquetipo universal que a todos atañe por nuestra condición mortal. En la fotografía se aprecia una estatuilla de la Santísima Muerte custodiando la vida de un condenado que, en caso de salvar su vida, deberá dar algo a cambio de unos cuantos días más en un mundo miserable. Miguel Ángel Martínez Barradas

Eratóstenes

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La misma luna que vemos hoy, es la que Eratóstenes contempló en el siglo III a. C. A partir de la observación de nuestro satélite natural, del sol, y de las sombras determinó la circunferencia de la Tierra, su inclunación, sus dimensiones y su movimiento. Eratóstenes fue consciente del recorrido cíclico del cosmos, pero la ignorancia del hombre es tal que hoy se sigue apostando por la planitud planetaria. Basta tan sólo mirar para entender. Miguel Martínez Barradas

Gota a gota

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Gota escurriendo de una estalactita. Esta fotografía es del interior de una caverna ubicada hacia el oeste de nuestro país. Lo que se muestra es el proceso de formación de una estalactita. El crecimiento de estas estructuras es sumamente lento, pues el agua baja por el techo a través de una grieta de 0.5 mm de ancho. La estalactita, al igual que la estalagmita, crece un promedio de 2.5 centímetros cada 5 mil años. Al final, las estalactitas y estalagmitas se juntan, engrosan y cierran secciones de la caverna, pero el proceso dura millones de años. Al respecto, escribí lo siguiente: Caen las gotas una a una escurren por la piedra y dan vida a los dientes de quien devora todo de aquella que acaba con la luz y la vida escurren como el sudor por la piel para tocar el piso pretendiendo las de abajo subir hasta el cielo pétreo de la tiránica estructura un sueño las ayuda a pasar entre las grietas que al ideal aprietan ¿cuánto tardarán

El Cristo negro

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Cristo negro de la iglesia de la Merced (Calle 10 Poniente y 5 Norte), en la ciudad de Puebla. Cristo negro que en la fotografía es venerado por sus fieles durante un Viernes Santo, día de la Pasión en que el dios encarnado habrá de morir. Los Cristos negros tienen historias milagrosas tras de sí nutridas, en gran parte, por la mitología precolombina. Una idea perdida prevalece en estas imágenes: el Cristo negro es una representación de Tezcatlipoca, el señor de las tinieblas y del reino de lo invisible. Miguel Martínez Barradas

Catedral Metropolitana

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Derrotada, mira la luna al templo, se consuela diciendo que ambos son reflejos. Detalle de la fachada principal de la Catedral Metropolitana en la ciudad de México, dedicada a la Asunción de María. La construcción del templo inició en 1573 y concluyó (considerando sus decorados interiores) hasta principios del siglo XIX. En la fotografía aparece la luna llena detrás de uno de los pináculos. Miguel Martínez Barradas

La luz del Génesis

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Grutas de "La Estrella"; Tonatico (Lugar consagrado al Sol), Estado de México. Se estima que su edad es de quinientos mil años. La luz del Génesis, obligatoriamente, debe de buscarse en el interior de la tierra. Miguel Martínez Barradas

Vivir para ausentes

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¿Para qué recordar muertos cuando no se ama a los vivos? ¿Vivir por qué para ausentes y morir para presentes? Los que faltan polvo son, los que ríen dan calor. No es la sombra, es la carne la que ama, vive y arde. Miguel Martínez Barradas

Noche oscura del alma

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No es la noche más larga del año, sino la más oscura del alma la que es preciso iluminar. Miguel Martínez Barradas